Fiebre

El estrés y las múltiples ocupaciones cotidianas han llevado a que muchos adultos desconozcan las alertas de su propio organismo o les resten importancia. Con frecuencia, síntomas como la fiebre son subatendidos y quienes lo presentan recurren a la automedicación, bien sea con fármacos, productos naturistas o remedios caseros.

Jocays Caldera, infectóloga adjunta del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Universitario de Caracas, explicó que la fiebre es un mecanismo de defensa del organismo ante estímulos físicos y químicos, como: traumatismos, quemaduras, cuerpos extraños, microorganismos, virus, sustancias e infecciones. Constituye una  respuesta inmunológica innata o inespecífica que genera la elevación de la temperatura corporal, y se considera fiebre una vez que alcanza o supera los 38º centígrados.

La galena destacó que, aunque la fiebre tiene efectos benéficos en el organismo, pues aumenta el número de células del sistema inmune, mejora la acción de las células que atacan y devoran a los microorganismos, produce anticuerpos e inhibe la multiplicación de virus en la sangre y tejidos, igualmente es importante recibir atención médica temprana para descubrir su origen, evitar la automedicación y asegurarse que la terapia farmacológica trate tanto los síntomas como sus causas.
Pero no todo es bueno cuando se trata de aumentos bruscos de la temperatura corporal. La infectóloga comentó que la fiebre también ocasiona problemas en pacientes adultos con afecciones coronarias y pulmonares, ya que aumenta de la frecuencia cardiaca y respiratoria, provoca alteraciones de la consciencia y deshidratación en ancianos; además de inducir pérdida de peso si se prolonga con el tiempo. En los niños con predisposición, puede provocar convulsiones.

En ese sentido, la doctora Caldera recomendó brindarles especial atención a los pacientes ancianos, niños, los cardiópatas y a quienes están diagnosticados con enfermedad pulmonar obstructiva crónica EPOC. En cuanto al tratamiento es necesario utilizar de manera inicial fármacos tipo acetaminofen o paracetamol, en vista que somos un país endémico-epidémico de dengue y se pudieran producir complicaciones hemorrágicas con la utilización de ácido acetil salicílico y otros anti-inflamatorios. “Una vez descartado que la fiebre sea causada por dengue, entonces los pacientes pueden utilizar anti-inflamatorios no esteroideos, tipo diclofenac, por ejemplo, para aliviar los síntomas”, agregó.

En caso de fiebre en adultos, la infectóloga recomendó aplicar medidas generales como: adecuada hidratación, baños con agua templada o fría -en caso que el paciente no sea cardiópata o tenga problemas bronquiales-, friegas con agua templada o alcohol y exposición de la piel al aire ambiente.

Etapas de la fiebre

La fiebre se desarrolla en tres etapas: prodrómica o de preparación, estacionaria y defervescencia. Durante la primera fase el paciente tiene malestar general, decaimiento, dolores musculares y escalofríos.

En la etapa estacionaria, se eleva la temperatura por un tiempo variable, dependiendo de la causa de la fiebre, la medicación que se administre y la respuesta del sistema inmunológico. Mientras que, al llegar a la fase de defervescencia  o declinación es cuando se inicia la pérdida de calor por sudoración profusa.

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