Nuevos medicamentos dan una esperanza en el tratamiento de la hepatitis C

El medicamento, conocido como SPC3649, se vale de una nueva estrategia para evitar que el virus de la hepatitis C se replique. A diferencia de otros antivirales que se dirigen al virus mismo, el nuevo medicamento basado en el ADN se dirige a una pequeña molécula del ARN en el hígado que la hepatitis C necesita para replicarse, explicaron los investigadores.

Al inhibir la molécula, el SPC3649 redujo los niveles de virus de hepatitis C del hígado y del torrente sanguíneo de chimpancés que recibieron la dosis más alta en una cantidad 350 veces superior.

Hay que destacar que el virus no mostró señales de resistencia al SPC3649 desarrollado por Santaris Pharma A/S, un laboratorio con sede en Dinamarca. Los investigadores hallaron además que los niveles del virus permanecieron bajos varios meses después de que los chimpancés terminaron el tratamiento, lo que aumenta la posibilidad de que el medicamento se necesite tomar sólo temporalmente.

“Es un método conceptualmente nuevo. En lugar de dirigirse directamente al virus, el medicamento se dirigió a una molécula específica del hígado necesaria para su replicación”, señaló Robert Lanford, autor del estudio y científico de la Southwest Foundation for Biomedical Research de San Antonio, Texas. “Si le quitamos eso al virus, no se puede seguir replicando”.

Los virus se replican dentro de las células. Al igual que las fábricas pequeñas, necesitan toda la “maquinaria” que hay dentro de la células para lograrlo, explicó Lanford. “Lo bonito de este medicamento es que elimina el factor del anfitrión que el virus necesita para replicarse y el virus no puede obtener una mutación que le permite hacerse resistente a él”.

El estudio aparece en la edición en línea del 3 de diciembre de Science.

La hepatitis C, que se contagia por contacto con la sangre de una persona infectada, afecta al hígado. Entre el 70 y el 80 por ciento de los que tenían el virus no presentaron síntomas iniciales, de acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Pero con el tiempo, entre el 60 y el 70 por ciento desarrollará enfermedad hepática crónica. Con el tiempo, el virus puede causar suficiente daño al hígado para conducir a la formación de tejido de cicatriz y hasta cirrosis. El virus también puede provocar cáncer de hígado.

Hay unos 170 millones de personas infectadas con hepatitis C en todo el mundo, según la información de fondo del estudio. Muchos no saben que la tienen.

El tratamiento estándar es un cóctel de interferón, que hace que el sistema inmunitario sea más efectivo para erradicar el virus, y de ribavirina, un antiviral que cura cerca de la mitad de los infectados, señaló el Dr. Bruce Bacon, director de la división de gastroenterología y hepatología de la Universidad de San Luis y codirector del Centro hepático de la Universidad.

Sin embargo, los efectos secundarios pueden ser bastante incómodos, como síntomas similares a los de la gripe, fatiga, depresión y reducción del recuento de glóbulos blancos. Algunos pacientes necesitan tomar los medicamentos durante unos seis meses, mientras que otros necesitan cerca de un año de tratamiento para erradicar la infección, aseguró Bacon.

Para los que no responden al cóctel de dos medicamentos, quedan pocas opciones, señaló Lanford. Es más probable que los negros se encuentren entre aquellos para quienes los tratamientos no funcionan, quizá debido a factores genéticos, agregó Lanford.

El SPC3649 podría algún día llegar a reemplazar el interferón o combinarse con otros medicamentos para aumentar su eficacia, opinó Lanford. Parte de la evidencia indica que podría funcionar entre quienes no responden al interferón. En el estudio, los investigadores le aplicaron SPC3649 a cuatro chimpancés infectados por vía intravenosa durante doce semanas.

Aunque los hallazgos son emocionantes, en el estudio sólo había cuatro chimpancés y queda mucho por recorrer antes de que este medicamento esté listo para los seres humanos, aseguró Bacon.

“Lo que han mostrado es una reducción exitosa del virus y ninguna evidencia clara de resistencia, dos de los principios básicos que se deben alcanzar con las nuevas terapias”, aseguró Bacon. “Pero lo que ahora tienen que probar es si esta respuesta es duradera. Si se elimina el medicamento, ¿habrá relapso del paciente?”.

Lo segunda es que se vislumbran mejores tratamientos para la hepatitis C. Los ensayos de fase 3 para dos nuevos inhibidores de la proteasa están a punto de terminar. Los medicamentos tienen el potencial de incrementar el índice de cura a 70 ó 80 por ciento cuando se agreguen al cóctel de interferón más ribavirina, aseguró Bacon.

“El obstáculo que encuentran muchos de los descubrimientos es que necesitan un mejor índice de curación que el 70 o el 80 por ciento que se verán en cuestión de dos años”, anotó Bacon.

Ya se están preparando ensayos clínicos de fase 1 con SPC3649 para quienes no tienen hepatitis C, aseguró Lanford. Los ensayos de fase 2 en los pacientes de hepatitis C deberían comenzar el año entrante.

Fuente: Health Day

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