De acuerdo con un estudio publicado en la revista “Mi Pediatra”, 1 de cada 3 niños cuyos padres son fumadores presentan niveles de nicotina en orina similares al de los fumadores.

Según la investigación, estar 1 hora en un ambiente repleto de humo equivale a fumar 3 cigarrillos, es decir, un niño que permanece por 8 horas en un lugar cerrado compartido con fumadores es como si hubiera fumado 24 cigarrillos.

Lo que agrava aún más la situación, y sorprende grandemente es que, en más del 40% de los niños menores de 2 años el test de nicotina en orina dio positivo, es decir, aún a tan poca edad, los pequeños presentaban nicotina en su cuerpo. Cuando se interrogó a los padres, éstos negaban fumar delante de ellos o dentro de la casa.
En España ocurre que alrededor del 40% de las personas no fumadoras se ven expuestas al humo del tabaco ajeno durante al menos 1 hora por día, y el 12 % se somete involuntariamente al humo por hasta 8 horas diarias. Esto se debe a que la exposición al humo del tabaco es constante porque los componentes tóxicos permanecen en el ambiente incluso luego de haber apagado el cigarrillo.

Se sabe que la principal fuente de exposición al tabaco en los niños son las madres fumadoras, tanto en el período intrauterino como en el postanatal. En el embarazo, las sustancias tóxicas atraviesan la placenta y llegan incluso, a la leche materna. La concentración máxima de tóxicos en sangre se alcanza 10 minutos después de fumar un cigarrillo y al cerebro llega en menos de 10 segundos tras la primera calada.

Este estudio revela el gran drama de los fumadores pasivos quienes sufren las consecuencias del tabaco involuntariamente.

En los niños, la nicotina puede generar graves consecuencias para la salud, ya que duplica el riesgo de muerte súbita en el lactante, genera trastornos de la conducta y del aprendizaje, provoca problemas en las vías respiratorias y aumenta la incidencia de otitis, puede causar eczemas y dermatitis atópicas, como así también alergias alimentarias y caries dentales.

Además, se sabe que los hijos de padres fumadores tienen mayores probabilidades de padecer la adicción durante la adolescencia, lo cual implica un problema interminable que pasa de generación en generación sin remediar en las consecuencias que sufren los fumadores pasivos.

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