Mantener la higiene dentro del hogar es vital cuando se trata de prevenir enfermedades como el rotavirus, causante de diarreas agudas y malestar general, principalmente en niños. Así lo indicó la doctora Berenice del Nogal, pediatra del Hospital de Niños JM de los Ríos, quien explicó que el ente viral puede permanecer activo en el ambiente durante varias horas, por lo que al afectar a un miembro de la familia existe una alta probabilidad de que los demás también se contagien.

 Las medidas básicas para evitar contagiarse con rotavirus son sencillas e incluyen: cuidar la higiene personal, asearse las manos antes de cocinar y luego de ir al baño,  lavar los alimentos antes de consumirlos y tomar agua potable (hervirla cuando el suministro sea irregular o provenga de aguas estancadas).

La enfermedad se manifiesta con vómitos, fiebre y falta de apetito, factores que conllevan a la deshidratación del niño, ameritando consultas médicas y hospitalizaciones; en los casos más graves puede provocar la muerte del infante.

 “El virus se mantiene vivo al ser transmitido de persona a persona y por la manipulación de heces contaminadas”, dijo la doctora Berenice del Nogal. En tal sentido, detalló que el contagio suele ocurrir de manera oral-fecal, cuando utensilios y alimentos están en contacto con objetos contaminados con heces, así como pañales, chupones y juguetes (por lo que es común su propagación en guarderías y retenes).

 La también profesora de la cátedra de pediatría y puericultura de la escuela José María Vargas, Facultad de Medicina de la Universidad Central de Venezuela, detalló que los niños con rotavirus deben recibir terapia de rehidratación oral apenas presenten los primeros síntomas propios de la enfermedad, además se debe buscar ayuda médica calificada.

  “La inmunización por la aplicación de vacuna es la medida más importante a seguir en la prevención del rotavirus, ya que proporcionan una alta protección contra los serotipos más frecuentes productores de patología diarreica grave, disminuyendo enormemente el índice de hospitalizaciones y casos de deshidratación severa”, señaló la pediatra.

“La vacuna es oral (no duele) y se aplica en dos dosis: una a partir de la sexta semana de vida, con la que se protege al lactante de manera precoz, y otra antes de cumplir los seis meses de edad”, apuntó la galena. En nuestro país, este medicamento forma parte del plan ampliado de inmunización que adelanta el Estado en ambulatorios y centros de salud pública, en todo el territorio nacional.

 La doctora Berenice del Nogal puntualizó que es vital que los padres velen por el cumplimiento del esquema de vacunación establecido en el país y para tal fin acudan a los centros asistenciales a vacunar a sus niños no sólo contra el rotavirus sino también contra otras enfermedades, manteniendo así un buen nivel de inmunización en la población infantil y  prevenir el desarrollo de patologías.

Nota y foto: Cortesía de Comstat Rowland

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