Olvidar palabras, nombres o fechas es algo normal que le ocurre a cualquier persona, pero cuando sucede con mucha frecuencia puede tratarse de los primeros síntomas de la demencia tipo Alzheimer: una enfermedad que suele manifestarse a partir de los 65 años de edad, ocasionando pérdida progresiva de la memoria, insomnio, desorientación y cambios bruscos de humor.

Hace cinco años, Gisela Perdomo comenzó a notar cambios difíciles de explicar en el comportamiento de su madre, Vicenta Mendoza. “Se le olvidaban las cosas. Decía que ponía las llaves en un lugar y después no recordaba dónde estaban, escondía todo lo que tenía frente a ella porque creía que se lo iban a robar, hablaba muchas incoherencias y con frecuencia mencionaba a sus padres y hermanos. Además se ponía muy agresiva y ofensiva. Todo le molestaba y le costaba dormir”, recordó Perdomo. Estos cambios de conducta de Vicenta resultaron ser síntomas de demencia tipo Alzheimer.

Zhilma Sucre, especialista en neuropsiquiatría de la clínica El Ávila en Caracas, explicó que el inicio de la enfermedad se caracteriza por olvidos frecuentes y numerosos, dificultad para recordar hechos recientes y hacer planes. “Cuando el afectado siente que pierde el control sobre su entorno y las situaciones que se le presentan, también pueden sufrir cambios de conducta y carácter”, agregó. La doctora destacó que los cambios en los pacientes no son voluntarios, se trata de problemas irreversibles propios de la enfermedad. Es fundamental tenerles paciencia, ser solidarios, empáticos e informarse lo mejor posible sobre la patología, cómo manejarla y afrontar con éxito los contratiempos.

 

Luego de conocer los efectos y constante progresión de la enfermedad, Gisela decidió informarle a los vecinos y familiares cercanos la condición de salud de su madre, para que entendieran mejor las situaciones que podían parecer extrañas y le ayudaran a crear una atmosfera de comprensión, cuidado y amor en la que Vicenta estuviera más segura. Aunque la mayor parte del tiempo Vicenta vive en su mundo, hay días en los que tiene pequeños ratos de lucidez. “A veces me llama por mi nombre, sabe quién soy y tiene gestos de cariño: me abraza, me besa y se alegra por las atenciones que le doy.

 Esta enfermedad ha convertido a mi mamá en una niña de 92 años”, comenta Gisela. Recomendaciones terapéuticas La doctora Sucre destacó que existen factores que pueden empeorar la progresión de la demencia tipo Alzheimer, como la hipertensión, diabetes, dislipidemia, el consumo de una dieta alta en grasas saturadas y la ausencia o pobreza de interacción social o familiar. Por tal motivo, recomendó realizar actividades físicas con regularidad, consumir una dieta balanceada y ejercitar la mente con frecuencia. También destacó que es fundamental mantener a los pacientes bajo terapia farmacológica, e hizo referencia a los parches de rivastigmina, los cuales proporcionan mejor cumplimiento del tratamiento, facilidad al familiar para colocarlos y seguridad de que el paciente va a recibir el tratamiento durante 24 horas continuas.

Uno de los beneficios de este medicamento es que como no se metaboliza en el hígado, no interactúa con otros fármacos que podría estar recibiendo el paciente. Este sistema facilita la tarea del cuidador, ya que se evitan las reacciones violentas o agresivas del paciente cuando se resiste a tomar medicinas, pues su estado le impide reconocer que está enfermo.

Nota y foto Cortesía de Comstat Rowland Comunicaciones Estratégicas

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