El sábado 20 de marzo, se celebra en todo el mundo el “Día Mundial Sin Carne” (MeatOut Day). Esta fecha invita a probar los beneficios de una dieta sin carne y reflexionar acerca de lo que significa la carne para el deterioro de nuestra salud, la contaminación del planeta, el aumento del hambre en el mundo y la muerte de miles de millones de animales al año.

Las grasas de la carne animal aumentan en un 40 por ciento más de posibilidades de sufrir cáncer y corren un mayor riesgo de padecer enfermedades cardíacas y muchas otros males como infarto, obesidad, apendicitis, osteoporosis, artritis, diabetes e intoxicación alimentaria. “Una dieta ausente de productos de origen animal ha probado ser un arma extraordinaria contra enfermedades como el cáncer, diabetes, Alzheimer, la obesidad, los problemas cardíacos y una larga lista de dolencias. La gente come carne por gusto, al igual que bebe alcohol o fuma tabaco, pero ningún médico responsable recomendaría el consumo de ninguno de esos tres productos para conservar una salud óptima”, explica el presidente Physicians Committee for Responsible Medicine, Neal Barnard (www.nealbarnard.org).

Ecología

Las granjas industriales de la actualidad producen una contaminación ambiental que las generaciones venideras se verán obligadas a pagar. La cría de animales para el consumo humano requiere más de la mitad del agua potable utilizada en los países industrializados y sus deshechos son uno de los mayores contaminantes que existen para el suelo y los ríos. Muy lejos está la imagen bucólica de los animales al aire libre, porque para satisfacer las necesidades del mercado, las técnicas de crianza han desarrollado verdaderas fábricas de carne, donde los purine, agua contaminada y restos orgánicos son arrojados al mar, ríos y campos

Solidaridad

Aproximadamente, el 90% de la avena, el 85% del maíz y el 80% de la soja producida en los Estados Unidos se da al ganado. La comida que se ahorraría si todos los humanos consumieran sólo vegetales, bastaría para acabar varias veces con el hambre actual en el mundo. Para producir un kilo de proteína animal se deben invertir entre 5 y 20 kilos de proteína vegetal perfectamente consumible por seres humanos, especialmente cereales y soya. Con los mismos recursos con los que se alimenta a una persona con una dieta carnívora, se podría alimentar a 20 personas que sufren hambre en el mundo. “Soy vegetariano por una razón de justicia. La producción y consumo de carne desperdicia ingente cantidad de alimentos que podrían solucionar el hambre en el mundo. Los países industrializados prefieren no negarse el placer de comer carne en lugar de hacer un bien a la humanidad. Tanto hombres como animales necesitan un trato justo, y yo no voy a eludir la responsabilidad que tengo hacia ellos”, explica el filósofo Peter Singer, profesor de Ética Práctica de la Universidad de Princeton.

Por los animales

En España se sacrifican más de 750 millones de animales al año para el consumo humano, y sólo en Estados Unidos, unos 25 mil millones anualmente. Los animales de las granjas industriales son tratados como máquinas. A los pocos días de haber nacido, por ejemplo, a los pollitos se les quema el pico con un cuchillo candente. Los bueyes y los cerdos son castrados sin anestesia. Todos estos animales pasan sus cortas vidas en lugares abarrotados y llenos de amoníaco, y muchos de ellos están tan hacinados que ni siquiera pueden girar ni extender un ala. Muchos no pueden ni respirar aire fresco hasta que se los empuja y se los golpea para meterlos en camiones y darles un horripilante paseo hasta el matadero, con frecuencia a temperaturas extremas y siempre sin comida ni agua. Se cuelga a los animales boca abajo y se les corta la garganta, normalmente mientras todavía están conscientes. Y al comer carne, estás siendo cómplice de esa crueldad.

Página Oficial del Día Sin Carne:
http://www.meatout.org/events/

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