El cuerpo humano cuenta con diferentes mecanismos para combatir las enfermedades y agentes extraños. Uno de ellos es el hipotálamo, glándula encargada de aumentar la temperatura corporal, y en muchos casos generar fiebre, como mecanismo fisiológico de defensa ante cualquier infección. Contrario a lo que se cree, el propósito de la fiebre no es debilitar o hacerle daño a quien la presenta, sino a los agentes patógenos presentes en el organismo.

 El médico pediatra y puericultor, Luciano Saglimbeni, explicó que en los casos en que la temperatura corporal se incremente, lo primero que se debe hacer es cuantificar con un termómetro qué tan alta está y no guiarse solamente por el tacto. Esto servirá para saber qué medidas tomar y si resultan efectivas para aliviar la fiebre.

 Cuando la elevación de la temperatura corporal ocurre en niños, el pediatra recomendó darle abundantes líquidos al paciente para mantenerlo hidratado y colocarlo en un ambiente fresco, con ropa cómoda y holgada. Al mismo tiempo, advirtió que no se debe humedecer la piel del pequeño con alcohol o sustancias alcoholadas, porque al ser absorbidas puede causar complicaciones; tampoco es aconsejable sumergir o bañar al pequeño con agua fría, es preferible usar compresas tibias o usar agua templada.

 El especialista en pediatría y puericultura manifestó que, aunque la fiebre generalmente dura entre uno y dos días, la persistencia depende del agente que la cause, por lo que en algunas ocasiones puede permanecer más tiempo. Dijo que si luego de tomar las previsiones necesarias la temperatura permanece por encima de los 38,5º centígrados, se debe recurrir a otras medidas como la administración de medicamentos pediátricos con acetaminofen.

 Aseguró que el medicamento es bien tolerado por los niños, además de ser muy afectivo y seguro, debido a que la dosis tóxica se encuentra lejos de la terapéutica, por lo cual es difícil que un pequeño tenga complicaciones por efecto del fármaco.
 El pediatra alertó que la presencia de fiebre en niños menores de tres meses necesita atención urgente, por lo que deben ser llevados al médico de forma inmediata. Los que sean mayores a esa edad pueden mantenerse en casa bajo observación por 24 ó 48 horas, tratando de controlar la temperatura, siempre y cuando no esté acompañada de vómitos, diarrea, dificultad para respirar o decaimiento.
No todo aumento de la temperatura es fiebre

 La calentura corporal puede manifestarse de tres formas: febrícula, fiebre e hiperpirexia. La primera ocurre cuando la temperatura es mayor a 37º grados centígrados, pero menor a 38º. En la segunda se llega hasta 40º y en los infantes suele estar acompañada de llanto, intranquilidad, respiración acelerada y aumento de la frecuencia cardíaca.
 La tercera forma se presenta cuando la temperatura corporal es mayor a 40º centígrados, en estos casos, además de los síntomas que acompañan a la fiebre, se manifiesta decaimiento y dificultad para dormir. La hiperpirexia, en situaciones  muy extremas, puede amenazar proteínas de vital importancia provocando estrés celular, convulsiones y delirios.

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