Un ataque de hipo es algo que a todos nos ha pasado alguna vez. El hipo se produce por un movimiento involuntario del diafragma, el cual es seguido por la contracción de las cuerdas vocales. Esto es lo que produce ese sonido tan característico del hipo y que suele producir gracia a quienes lo oyen.

La duración de estos ataques es muy cambiante, pudiendo durar unos minutos a varias horas. Si se prolonga durante más de dos días estamos hablando de un hipo persistente. Si dura más de un mes ya se trata de hipo crónico.

Para prevenirlo conviene no comer demasiado rápido y masticar bien la comida, no abusar de bebidas con gas, no excederse en el consumo de alcohol y evitar en la medida de lo posible ambientes cargados de humo.

Si ya tenemos el hipo con nosotros no existe una fórmula mágica para quitarlo de inmediato, si bien hay varias recomendaciones caseras que pueden funcionar:

  • Beber varios tragos de agua seguidos.
  • Contener la respiración el tiempo que se pueda.
  • Respirar dentro de una bolsa de papel o plástico.
  • Tomarse una cucharada de azúcar.
  • Taponarse los oídos con las manos.
  • Dar un susto a la persona que lo padece. Quizás sea este el remedio casero más clásico de todos.
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